Día Mundial del Suelo – El papel de la microbiota en el lodo de Valencia tras la DANA

Hoy, 5 de diciembre, se conmemora el Día Mundial del Suelo, una efeméride para concienciar sobre la importancia del suelo como recurso clave para la vida y sobre su conservación y uso sostenible para garantizar la seguridad alimentaria y la salud de los ecosistemas, lo que incluye también su vínculo con el agua. De hecho, el suelo es por sí mismo un ecosistema muy diverso y rico, donde conviven multitud de organismos vivos, tanto microorganismos, como organismos más complejos. 

 

Tras un mes de las inundaciones provocadas por la depresión aislada en niveles altos (más conocida por sus siglas, DANA), se ha hecho evidente el papel de la microbiota en los lodos aún presentes en muchas de las zonas afectadas. Con un escenario tan proclive a las proliferaciones bacterianas, diversos microorganismos que se encuentran en el lodo han sido responsables de fenómenos como, el mal olor que impregna las calles, o la propagación de algunas enfermedades. 

 

El origen del mal olor 

La descomposición de la materia orgánica arrastrada por el lodo, que incluye tanto residuos vegetales como animales, ha podido favorecer el crecimiento de bacterias como Clostridium o Desulfovibrio, que producen gases, como el sulfuro de hidrógeno durante los procesos de descomposición, o Pseudomonas, habituales de suelos húmedos, y que pueden generar compuestos volátiles. Bacterias de los géneros Bacillus y Actinomyces también suelen estar presentes en materia orgánica en descomposición, aunque no todas producen malos olores. 

 

Riesgo de enfermedades infecciosas 

La exposición al lodo y al agua estancada aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas para la población. En desastres naturales de estas características, la principal causa de infección son las enfermedades diarreicas, producidas por la contaminación fecal del agua y el suelo. La ingesta de agua o comida contaminadas por patógenos como Escherichia coli, Escherichia shigella o Salmonella pueden producir cuadros de gastroenteritis, particularmente en personas con sistemas inmunitarios comprometidos. 

Por otro lado, el arrastre de suelos de zonas no urbanas ha podido contaminar los lodos con Leptospira, la bacteria responsable de la leptospirosis, que se encuentra en suelos contaminados por orina de animales infectados, principalmente roedores, o con Clostridium tetani, responsable del tétanos. El contacto de heridas abiertas o mucosas con el lodo podría producir la infección por estas bacterias, de ahí la importancia de utilizar los equipos de protección individual (EPI), para evitar contagios durante las tareas de limpieza. 

 

Cambios en la diversidad bacteriana del suelo 

Las inundaciones producen un impacto sobre la microbiota del suelo, alterando su equilibrio y diversidad bacteriana. La entrada masiva de agua y la deposición de residuos orgánicos favorecen el crecimiento de microorganismos que no suelen proliferar en condiciones normales. A medida que el lodo empieza a secarse y el suelo retoma su ciclo natural, se espera una reorganización de la comunidad microbiana que podría llevar semanas o meses, dependiendo de factores como la humedad, la temperatura y la disponibilidad de nutrientes. A nivel ecológico, esta alteración de la microbiota puede tener consecuencias a medio y largo plazo en la salud del suelo, y en su capacidad para sostener la vegetación y la agricultura en las zonas afectadas. 

En el contexto del Día Mundial del Suelo, los efectos de la DANA en Valencia nos recuerdan la importancia de mantener la salud de los suelos, y de la microbiota que en ellos habita, ya que su equilibrio es fundamental para la vida y la salud pública. La recuperación de las zonas afectadas requiere no sólo de la retirada de lodos y aguas estancadas, sino también de la aplicación de medidas de rehabilitación del suelo, que permitan restaurar su diversidad bacteriana, y asegurar su capacidad para sostener los ecosistemas y actividades humanas que dependen de él.